La Trampa del cazador

Confesó la tentación en el último minuto y ya era tarde para recordar un olvido…

La vereda era pasto inerte a su paso, y jamás pisaría más el albero de una plaza en ruinas. Ahora niegas cien veces mi nombre…yo me vengo arriba, mientras veo como tu soberbia se consume cuando corres detrás de ella, llevándote solo la sorpresa de los demás al ver tu cornamenta embestir su nombre a gritos.

No me alegro que te sean infiel, porque yo misma contraté al chulito que tú me pagaste a mí para que me alejase de tí. Ahora somos tres en mi cama… quien me lo iba decir…jajajja.

 

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